Guía de la diabetes

Alimentación

Una dieta sana, variada y equilibrada ayuda a mantener un buen estado de salud.

Es conveniente introducir alimentos que nos aporten todos los nutrientes necesarios para que el organismo funcione correctamente, así, la proporción de nutrientes tiene que ser aproximadamente:

  • 52% hidratos de carbono
  • 30% grasas
  • 18% proteínas

Llevar una dieta adecuada es importante para ayudar a mantener un peso deseable, contribuir a normalizar los niveles de glucemia, disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular y ayudar a mejorar el curso de las complicaciones asociadas a la diabetes.  Además la dieta debe estar adaptada a los gustos y a la alimentación habitual de los pacientes.

Hidratos de carbono: El aporte principal de hidratos de carbono la componen  los cereales, las legumbres, las frutas y las verduras. Los hidratos de carbono pueden ser de absorción rápida como es el caso de los azúcares simples o de absorción lenta.

Los alimentos que hay controlar su consumo en la dieta son los azucares ya que son los hidratos de carbono que más rápidamente aumentan el azúcar en la sangre.

Las harinas (pan, galletas, etc.), las legumbres, las verduras, las frutas y los lácteos deben de ser tomados diariamente con moderación de acuerdo a la dieta que el educador en diabetes le ha aconsejado.

Proteínas: Las proteínas que consumimos deben ser tanto de procedencia animal como vegetal y su consumo debe ser moderado.

Es importante saber que es recomendable restringir las proteínas de las carnes rojas y aumentar la de las legumbres y pescados.

Grasas: Hay tres tipos de grasas en los alimentos que consumimos. Las grasas saturadas tienen el riesgo de subir el colesterol perjudicial para el individuo. Estas grasas están en el reino animal como son la carne, yema de huevo y lacteos. Las grasas poliinsaturadas provienen de los aceites de girasol, soja y maiz y de los pescados azules. El último tipo de grasas son monoinsaturadas y el principal alimento es el aceite de oliva.

Es recomendable que la mayor parte de las grasas que ingiramos sean monoinsaturada.