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Las amputaciones, ceguera, diálisis… ¿no son un gasto sanitario?

Como personas “polimedicadas” nos parece estar viviendo en un mundo al revés, porque hasta donde sabíamos las administraciones tenían que velar por nuestro bienestar, y estamos viendo que no, por eso como ciudadanos debemos rebelarnos.  Pero no me detengan, porque no voy a quemar ningún contenedor,  ni voy a convocar una manifestación, haré algo mucho más peligroso les pediré a ustedes, a mis conciudadanos y a los gobiernos, que utilicen su sentido común.

Padecemos una de las enfermedades más prevalentes del siglo XXI, la diabetes, que se encuentra a niveles de crisis causando miseria y sufrimiento humano de forma inaceptable e insostenible.

Nuestras vidas dependen de seis pinchazos al día de insulina y de las mediciones de azúcar en sangre.

Los que tienen a alguien con diabetes cerca sabrán que “esto” forma parte de nuestro día a día, pero también deberían saber que hay sociedades científicas, profesionales sanitarios y afectados que están alzando la voz porque se está atentando contra la vida de las personas con diabetes, y existen números estudios que así lo avalan.

Para nosotros no es una opción el medicarnos, es vivir o morir. Se nos tacha de ser los “enfermos que más gastan”, pero hemos de advertirles que la diabetes mal tratada supondrá un importante aumento del gasto que tanto nos preocupa, ya que está ocasionando el 90% de las amputaciones no traumáticas, el 25%  de las diálisis, es la principal causa de ceguera en población en edad activa-productiva, produce de dos a cuatro veces más propensión a desarrollar una enfermedad cardiovascular, origina dos veces más ataques cerebrales, cada año en el mundo, decenas de millones más sufren estas complicaciones.

Quizá la administración, que sólo consulta los estudios económicos cortoplacistas, sabe que la proporción más alta de complicaciones surgirá después de 10 o 15 años de haberse diagnosticado la diabetes y no haberse  proporcionado un buen tratamiento, para entonces ellos/as no estarán aquí, pero sí estarán ustedes, sus abuelos, padres, hijos, vecinos, amigos…

Entiendan el problema y apliquemos el sentido común para evitar esto. La prevención de estas complicaciones que sí supondrán un enorme gasto, empieza no racionando o recortando los tratamientos hoy, y su solución jamás se encontrará olvidando cuál es la verdadera misión del personal sanitario,  que es el comprobar la adherencia a los tratamientos prescritos y la eficacia de los mismos y curar o no agravar las patologías crónicas.

Nos rebelamos ante las medidas cortoplacistas de la administración, ya que la diabetes y sus complicaciones son una elevada carga económica, personal y social para los españoles, pero aumentará si no invertimos en desarrollar e impulsar programas de prevención y tratamiento eficaces, por lo tanto nunca se va ahorrar escatimando en los tratamientos, sino  con soluciones económicamente eficientes a corto, medio y largo plazo.