Últimas noticias

Las dietas de índice glucémico bajo para la diabetes mellitus pueden mejorar el control de la glucemia

Una revisión publicada recientemente en La Biblioteca Cochrane Plus1 analizó los ensayos clínicos controlados que por un período mínimo de 4 semanas compararon dietas con bajo índice glucémico (IG) o carga glucémica con otras con contenido elevado; en uno de los estudios, el grupo control utilizó dieta por raciones.

Una ración de intercambio es la cantidad de un alimento que contiene una cantidad predefinida (habitualmente 10 gr.) de su nutriente principal (carbohidratos, proteínas o grasas). Por ejemplo 10 gr. de carbohidratos pueden ser ingeridos en forma de 20 gr. de pan o 60 de lentejas cocidas. Desde hace años, las dietas basadas en raciones de intercambio con especial énfasis en las de carbohidratos se han utilizado en el tratamiento de los pacientes diabéticos para compaginar un aporte conocido de carbohidratos con una dieta variada, lo que aumenta la adherencia de los pacientes2.

¿Qué son el índice glucémico (IG) y la carga glucémica?

El IG de un alimento es una medida del impacto que tiene sobre la glucemia. Su definición es el área bajo la curva de glucemia en las dos horas posteriores a la ingesta de una cantidad del alimento que contenga una dosis fija de carbohidratos (habitualmente 50 gr.). Esta área se divide por la respuesta glucémica a los mismos carbohidratos procedentes de un alimento patrón (glucosa o pan) y se multiplica por 100. Por ejemplo, respecto a la glucosa, el IG del pan blanco es de 75% y el de la manzana cruda es de 36%3. La carga glucémica incorpora al IG la cantidad total de alimento ingerida (sería similar para una gran cantidad de un alimento con IG bajo y una pequeña cantidad de un alimento de IG alto). Sin embargo, estos datos aparentemente claros, lo son menos en la vida real, porque el IG de una comida mixta, viene influido no sólo por los diferentes alimentos que contienen carbohidratos sino también por las grasas, proteínas y la forma de preparación.

La revisión

Se incluyeron 11 estudios, tanto de pacientes con diabetes tipo 1 como 2 y la diferencia de IG entre los grupos osciló entre 12 y 30%. Se analizaron varios parámetros de control glucémico, pero ciñéndonos a la hemoglobina glicosilada por ser la más utilizada. El metanálisis objetivó una diferencia de – 0,5% a favor de las dietas con IG bajo. Esta diferencia tiene relevancia clínica si atendemos a su traducción en riesgo de complicaciones microvasculares4 y a que el efecto de los fármacos utilizados para el tratamiento de la diabetes tipo 2 inicial está en este rango5.

Además los episodios hipoglucémicos también fueron menos frecuentes en el brazo con IG bajo en los estudios que analizaron este aspecto. Ello no es menos relevante, dado que es habitual6 aunque no obligado, que la reducción de la hemoglobina glicosilada sea a expensas de un mayor número de hipoglucemias.

¿Cuál es el problema?

Muchas entidades científicas apoyan la utilización del concepto de IG/carga glucémica, pero los profesionales sanitarios consideran que su introducción en la práctica clínica es demasiado compleja aparte de que la limitación de determinados alimentos puede ser inaceptable para algunos pacientes. Pero ante la evidencia de su importancia habrá que buscar cómo se lleva a cabo esta introducción.